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El papel de los informantes

El papel de los informantes

November 11th, 2011 by | Leave a comment

En Julio de 2008 hice esta fotografía de un afiche de ‘Se Busca Vivo o Muerto’, pegado en la cerca de una base del ejército en Leticia, Amazonas. Una ‘X’ tacha la cara de Iván Ríos, un comandante de las FARC que fue asesinado ese año. Para rematar, pareciera que un soldado le clavó la punta de un esfero en la frente de la imagen. El rostro a la derecha, bajo una linea punteada, es el de Joaquín Gómez, comandante del Bloque Sur de las FARC. Aunque Gómez aún está vivo, la equis punteada representa la creciente confianza del ejército colombiano de que, uno por uno, van a tachar a todos los altos comandantes de las FARC.

 

Empezando con Raúl Reyes, el vocero de las FARC que fue abatido el primero de marzo de 2008 en un bombardeo a su campamento en territorio ecuatoriano, las fuerzas de seguridad del Estado comenzaron una persecución sin tregua a los comandantes ‘históricos’ de las FARC. A continuación está la foto-tomada por un fotográfo anonimo-del cadáver de Reyes que el ejército presentó a la prensa como ‘Prueba de Muerte’. Cada golpe recibieron desde entonces se ha debilitado más el poder centralizado de las FARC.

 

 

La ventaja que el ejército colombiano ha tomado recientemente se debe, por un lado, al desarrollo de comandos expertos en selva y, por otro, a una fuerza aérea efectiva, resultado de cientos de millones de dólares aportados por el gobierno de los Estados Unidos en ayudas durante la última década. Pero para ubicar un campamento en medio de la selva es necesaria la inteligencia humana; el bosque es demasiado espeso para que los aparatos de vigilancia puedan penetrar, así que el ejército depende de la información comprada a informantes.

 

De hecho, tanto el ejército colombiano como el gobierno de los Estados Unidos han ofrecido ricas recompensas a cambio de las cabezas del secretariado de las FARC, generando una espectacular cosecha de traiciones. Según las declaraciones del entonces Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, las fuerzas de seguridad pudieron localizar y  bombardear el campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de 2008 gracias a un informante al que se le pagó una recompensa de 2.5 millones de dólares. Dos días después, el jefe de seguridad de comandante Iván Ríos (acusado por los Estados Unidos como el principal estratega de las operaciones de tráfico de cocaína de las FARC) mató a Ríos y a su compañera sentimental. El sujeto descendió de las montañas para entregar la mano derecha de Ríos al ejército colombiano como una Prueba de Muerte real. Según informes, éste recibió USD $ 2.600,000 por sus esfuerzos. La misma situación había ocurrido en agosto de 2005 en la Sierra Nevada de Santa Marta cuando un desertor de las FARC asesinó a alias ‘El Indio’, comandante del frente 59 de las FARC, le cortó una mano como Prueba de Muerte y recibió USD $ 400,000.

 

El último y más importante golpe fue el pasado 4 de noviembre de 2011 cuando el ejército asesinó a ‘Alfonso Cano’, líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tras una búsqueda de más de 2 años, Cano fue descubierto junto con otros 24 guerrilleros, quienes- según articulos en la prensa- fueron atacados por 1000 soldados con el apoyo aéreo de 4 jets Supertucano, una docena de helicópteros Black Hawk, cuatro helicópteros de ataque Arpía y dos bombarderos fantasma AC-47.

 

El gobierno colombiano había ofrecido 2.4 millones de dólares por información que llevara a la captura o muerte de este líder guerrillero y, por su parte, el Departamento de Estado de los Estados Unidos había ofrecido otros 5 millones de dólares. De acuerdo a las noticias publicadas, dos desertores de las FARC habrían entregado las coordenadas de Cano a las autoridades. Sin embargo, hasta el momento no se ha hecho pública la suma que recibirán como recompensa.